Ese era su mayor reto, el propósito sobre el que basó toda
su campaña electoral, llegando a calificar de lío cualquier otra posibilidad
(en realidad, la única a la que se enfrentaba: tener que necesitar apoyos para
gobernar). Y, en ese sentido, su triunfo le sabe a derrota porque no lo ha
conseguido. Por poco, pero no logró la mayoría absoluta, quedándose solo a dos
escaños de conseguirlo. Así, él solo se ha metido en el lío que tanto temía. Su
dilema, el lio de Juanma, consistía en tener que recabar los apoyos de la
ultraderecha para gobernar, con lo que ello supone, y ha fracasado en el empeño.
Va a necesitar a Vox para asegurar su investidura y formar gobierno.
Todo un desastre para el Partido Popular, que se ha visto abocado a
esa dependencia en todas las elecciones realizadas hasta la fecha (Extremadura,
Castilla y León y Aragón) y que, con ésta de Andalucía, evidencia lo que, en
caso de elecciones generales, podría suceder en España: que gobernase con la
ultraderecha. Esa percepción de que sólo en unión con los ultras se podría
derrotar al Gobierno socialista del PSOE, coaligado con Sumar, más que
fortalecer la alternativa al sanchismo, robustece a los socialistas en unas
elecciones generales.
De ahí el temor de Juan Manuel Moreno Bonilla por ver también
ligado su mandato con la ultraderecha de Vox, el ejemplo definitivo de lo que cabe
esperar en una futura convocatoria electoral de carácter general. Y no por miedo a los ultras, sino porque restan votos a la propuesta conservadora.
Las izquierdas alternativas al PSOE, divididas como siempre,
no son suficientes para construir un bloque ideológico que equilibre al de la
derecha. Restan más que sumar, puesto que se reparten entre ellas el voto de
una izquierda huérfana de representación sólida y determinante en el Parlamento
de Andalucía.
El enésimo invento de los comunistas (IU), agrupados ahora
con Sumar y lo que queda de Podemos bajo el liderazgo de Antonio Maíllo en Por
Andalucía, no arranca más escaños que los cinco que ya tenía, viéndose superada
por la izquierda soberanista y anticapitalista de Adelante Andalucía, dirigida
por José Ignacio García, que suma seis escaños a los dos que tenía en el
Parlamento de Andalucía. En su conjunto, renuevan caras, pero mantienen
estrategias y fórmulas que apenas atraen a la gente dispuesta a luchar por un
mundo mejor y modificar las estructuras económicas que perjudican a los más
desfavorecidos.
En fin, con un Parlamento de 109 escaños, en el que el
Partido Popular consiguió 53, el PSOE 28, Vox 15, Adelante Andalucía 8 y Por
Andalucía 5, el futuro de Andalucía continúa marcado por gobiernos de la
derecha que impondrán sus políticas liberales en lo económico y conservadoras
en lo social, cultural y moral. Es lo que hemos elegido y será lo que nos
merecemos.


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