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lunes, 1 de diciembre de 2025

Vuelve December

Soy predecible porque soy fiel a mis gustos y aficiones. Por eso hoy, a la entrada de diciembre, vuelvo a referirme a un disco que desde hace años hace que esta estación del frío y las lluvias sea la más apropiada para dejarse balancear con sus notas y melodías. Ya en diciembre de 2010 comencé a reseñarlo en Lienzo de Babel con estas palabras:

No es vanidad de falso políglota, sino el pensamiento que brota de pronto ante un invierno que adelanta sus días llorosos, grises y fríos, como las melodías de ese disco de George Winston, pianista americano que acaricia las teclas con una delicadeza exquisita hasta conseguir unas melodías tan íntimas y sensuales como la luz que acompaña a estos días que te obligan a refugiarte en ti mismo.

December es un disco antiguo (1982, Widham Hill Records) que se mantiene fresco cuando el invierno empieza a golpear los cristales de las ventanas con la niebla húmeda de la tristeza. Contiene la música que transporta la soledad cuando se libera de las entrañas que la aprisionan en lo más hondo del alma y se convierte en el susurro de unas notas que logran verbalizar lo que en las gargantas se hace un nudo cada vez que nos impresiona un momento, un afecto o una pena. Es December el disco que siempre me reclama cuando los días me predisponen a encontrarme conmigo mismo.

lunes, 30 de diciembre de 2024

December en diciembre

No hay diciembre sin que recomiende December, aunque este año lo haga casi en sus últimos días. Sin embargo, no existe ningún diciembre sin que escuche en mi casa ese álbum de George Winston, un pianista norteamericano cuyas obras evocan las estaciones, como esta de invierno en December. Y es que su música me traslada a los paisajes blancos y solitarios donde la pureza de la nieve, la trasparencia cristalina del aire y la ausencia de cualquier ruido urbano me permiten acceder a un mundo interior tan desconocido como frío. Por eso me gusta tanto este disco que no dejo de reseñar cada diciembre en este blog. Las notas del piano las percibo como copos de nieve que colorean el alma de un blanco tan inmaculado que despierta los sentidos y te aísla del ensordecedor mundo. No hay diciembre sin December, una tradición laica que merece protagonizar el último post del  año.

domingo, 3 de diciembre de 2023

La música de diciembre

Cada vez que llega este mes, en mis oídos resuena una melodía de piano que siempre acompaña los días cortos, fríos y fantasmagóricos del invierno. Desde hace décadas no dejo de relacionar esa música con la estación que nos obliga a abrigarnos y buscar refugio en el calor placentero del hogar o dejándonos acariciar por tímidos rayos de sol. Es la música de diciembre que desde entonces no dejo de aconsejar desde esta bitácora y que, otra vez, vuelve a encabezar mis predilecciones para un mes que se presta al intimismo y a la introversión, como fórmula apropiada para dejarse transportar por los ensueños y los ensimismamientos que las notas de December nos producen. Gracias a las notas armoniosas de su melodía es posible desconectar de las urgencias contingentes de la rutina para reposar en la placidez de una tranquilidad espiritual que sosiega al alma más inquieta y desesperada. Tal es el estado al que me eleva esta música de diciembre desde que la escuché por primera vez. Y no dejo de acurrucarme en ella desde entonces.



     

jueves, 8 de septiembre de 2022

Despedida de Serrat

Anoche tuvimos la nostálgica fortuna de asistir en Sevilla al concierto que Joan Manuel Serrat ha celebrado en su gira de despedida “El vicio de cantar: 1965-2022”. Hacía cuarenta años que lo vimos por primera en directo, en la Plaza de España, cuando todos éramos insolentemente jóvenes y no nos importaba el futuro. Creíamos que era una cosa que estaba muy lejana… y, mira por dónde, nos ha atropellado casi sin darnos cuenta.

Tanto Serrat como la mayor parte del público congregado anoche en la Plaza de Toros, a orillas del Guadalquivir, lucíamos alopecia o canas, andábamos medio fastidiados de las rodillas y compartíamos algunas otras dolencias orgánicas que es mejor obviar. No en vano, hace cerca de medio siglo que el cantautor catalán se adueñó de nuestras emociones y sentimientos. Tanto, que anoche no pudimos reprimir en algunos momentos las lágrimas. La emoción por lo que Serrat fue -y es- en nuestras vidas es indescriptible, pues sin él y su música no seríamos lo que somos. Por eso nos hizo sentir que también nosotros hemos ido perdiendo fulgor en la mirada y ese beso en la piel, un beso en la piel, señora, que entonces creíamos imperecederos. Y es que también nosotros vamos despidiéndonos de lo que fuimos e incluso de lo que somos.

Fue una despedida mutua que encogió nuestros corazones y empapó nuestros ojos de una nostalgia líquida que ni la optimista melodía de hoy puede ser un gran día pudo reprimir. Gracias Serrat por venir personalmente a decirnos adiós a tus 77 años y despertar hermosos recuerdos imborrables que quedan inscritos en esas canciones que jamás olvidaremos y que anoche tarareamos con una emoción que brotaba a borbotones. Gracias... y hasta la próxima. 



lunes, 22 de agosto de 2022

Cuerdas para olvidar agosto

Este mes enlentecido, insoportable como el calor que hace huir a las sombras, está a punto de saltar del calendario. La mejor manera de despedirse de él es olvidarlo entre los acordes de guitarras o piano que ya apenas se escuchan, pero que legaron una forma y unos ritmos en la forma de arrancar melodías a esos instrumentos de cuerdas. No se excluyen canciones calmosas, tediosas como siestas sin sueño, que flotan en un aire quieto de melancolía. Estas son algunas de esas canciones que, durante este tórrido verano, alivian el sopor de la canícula. No son las más radiadas por las emisoras comerciales o las listas de éxitos, pero sí las que alimentan la cultura musical de los que las escucharon. Tampoco forman un canon exhaustivo o exclusivo, pues se trata sólo de un apunte para entretener el sopor, sin dejarse llevar por la moda impuesta por la propaganda. Y, por supuesto, no están todas las que son, pero sí son las que están. Y son estas:

Black Betty, de Ram Jam


I will survive, de Cake


Bang Bang, de Kaleo


Fortunate son, de Credence Clearwater Revival


Waiting for you, de Nick Cave


Hawk Circle, de Will Ackerman y George Winston


Mediterranean Sundance, de Paco de Paula y Al Di Meola




lunes, 20 de junio de 2022

Metheny, por tercera vez.

Anoche repetí la experiencia de disfrutar de la música en directo del guitarrista norteamericano Pat Metheny. Era la tercera vez que tenía ese privilegio. La primera ocasión fue en el Palacio de Deportes, con ocasión del Festival de Jazz de Sevilla del año 1989. La segunda sería en Córdoba, en el Teatro de la Axarquía, donde actuó en el Festival de la Guitarra, en 2018. Y la última, espero que no definitiva, fue ayer en el Teatro de la Maestranza, sentadito, con aire acondicionado, excelente acústica y cerquita del escenario para no perder detalle de su virtuosismo ni el de los dos jóvenes músicos que lo acompañaban, un pianista (James Francies) y un baterista (Joe Dyson), ambos espectaculares. Y en las tres ocasiones quedé absolutamente impresionado con la habilidad de este indiscutible maestro de la guitarra para extraer sonidos y melodías que parecen inconcebibles en ese instrumento. No en balde, Pat Metheny es uno de los nombres propios del jazz en la actualidad y un músico capaz de interpretar diversas lenguas musicales, fundiendo y mezclando estilos hasta elaborar un jazz con voz propia, la del propio Metheny. Y otra vez, como en todas, me quedo con deseos de repetir la experiencia nada más abandonar el concierto. El placer de su música te hace recorrer el trayecto a casa como si fueras levitando entre notas musicales. 



viernes, 3 de diciembre de 2021

Ensoñaciones musicales

El trozo de una melodía emergió de manera suave en la banda sonora de las imágenes mafiosas, adictamente sugestivas, de un capítulo de la serie Peaky Blinders, que llamaron inmediatamente mi atención. La canción me resultaba conocida, aunque no aquella versión. La voz desgarrada del intérprete y el minimalismo musical, compuesto sólo de notas de piano y bajo, profundizaban la atmósfera nostálgica de alguien, al que se refiere la letra, que hace recuento de un pasado militar cuando desaloja lo acumulado en su garaje. Poseo desde hace muchos años el disco de Paul Young que incluye ese bello tema: Soldier´s things, pero ignoraba al autor de la versión que acababa de escuchar en la serie. No tardé en encontrarlo: era Tom Waits, el compositor originario de la canción. Descubro que sería Paul Young el que la versionaría años más tarde. Ambas versiones son, en cualquier caso, estremecedoramente hermosas, cada una a su estilo. No obstante, también hallé otra versión instrumental aún más evocadora, interpretada por el saxofonista de jazz fusión Eric Leeds. Es la que les ofrezco para su estimación ¿Qué les parece?





miércoles, 1 de diciembre de 2021

Otro diciembre

Diciembre, al fin, otro diciembre que vuelve a marcar el final convencional del año mediante esos períodos cíclicos con los que medimos el paso del tiempo, si es que tal cosa existe. Y un nuevo diciembre, tan igual y tan distinto a cualquier otro, en que lo único que cambia somos nosotros, los que nos afanamos en racionalizar su medida, su transcurrir desde el pasado hasta el presente y proyectarlo hacia el futuro.

Y como cada año, fiel a mis debilidades, tan influyentes o más que mis fortalezas, vuelvo a rememorar y recomendar la manera más grata de celebrar este mes icónico del cambio de ciclo, sino con música, esos sonidos armónicos que estimulan estados de ánimo que nos permiten apreciar la nívea belleza de la estación que ahora comienza. Diciembre, para mí, siempre se acompaña de las notas musicales de George Winston, de esa melodía que invita al recogimiento y la reflexión, y al recuerdo nostálgico de aquellos momentos felices que nos ha proporcionado la vida a lo largo, precisamente, del tiempo. Por eso, soy incapaz de desligar sentimentalmente diciembre de December, sin que la emoción que me despierta esta fecha no haga germinar la que me provoca esta pieza de piano, fundiéndose ambas en un único estremecimiento. Siéntanlo.


     

lunes, 1 de noviembre de 2021

Noviembre

Inauguramos el undécimo mes del año, el penúltimo del calendario que sirve de antesala al final y comienzo del ciclo anual con el que medimos el paso del tiempo. Noviembre arranca con la celebración a los muertos, con el recuerdo gris y triste de lo perdido, antes de señalarnos la proximidad de la estación blanca y gélida del invierno, cuando la esperanza de la vida inverna para resurgir por doquier en la flora y la fauna. Es también mes de lluvias y atmósferas plomizas que invitan al silencio detrás de las ventanas, absortos con las lágrimas que resbalan por los cristales. Días de intimidad o aventuras, para abrirse o cerrarse a lo desconocido o acumulado en la mochila de la experiencia, de lo vivido, sea dulce o amargo. Así es noviembre, con ese pesimismo optimista con el que afrontamos el transcurrir de la existencia... o del amor, como esta canción de Guns N´Roses: "November rain".


   

jueves, 26 de agosto de 2021

Los Rolling no son eternos

Van despareciendo los mitos que creíamos imperecederos, aquellos que nos permitieron forjar creencias, dieron valor a nuestros conocimientos y nutrieron la cultura que nos servía de asidero en la vida. Pero, a estas alturas del descreimiento que los años instalan en nosotros, sabemos que nada es eterno, ni siquiera los Rolling Stones, la mítica banda inglesa de rock que, desde una lejana adolescencia, alegraba el son de nuestros confiados pasos callejeros. El batería del grupo, Charlie Watts, aquel que nos deslumbrara con el ritmo en Honky Tonk Woman, acaba de fallecer en Londres, a los 80 años de edad. La biología, como era de esperar, rendía tributo a la muerte. Y los demás componentes del grupo, que son de la misma quinta, tarde o temprano sucumbirán al destino inefable que aguarda a todo ser vivo, sea artista, sabio o idiota. Pero ser testigos del final de una histórica aventura musical, que marcó nuestras vidas, no deja de ser ingrato: nos enfrenta a la pérdida irremediable de lo que creíamos eterno, la desaparición de nuestros mitos. Porque los Stones eran un icono de la música contemporánea, incluso en su actual período de genial senectud. Y lo seguirán siendo aunque desaparezca el último de sus integrantes y ya nada sea lo que era. Sus discos y grabaciones perdurarán a todos nosotros, haciéndonos recordar los tiempos gamberros en que nada nos satisfacía, salvo Satisfaction.

 



    

viernes, 12 de marzo de 2021

Pat Metheny, música clásica moderna

Se dice, haciendo un resumen apresurado, que la moderna es música amplificada, surgida con el nacimiento de la guitarra eléctrica y la generación beat, la formada por los inseguros y despistados que. tras la segunda Guerra Mundial, heredaron el “peor de los mundos posibles”, el que generaba una sensación de vacío por el miedo a que podía ser aniquilado, como quedó demostrado en Hiroshima y Nagasaki. Esos hípster, jóvenes “blancos negro” que empezaron a frecuentar garitos donde los afroamericanos lamentaban con el soul y más tarde con el jazz una vida siempre en peligro en la que lo único seguro era el presente, son las simientes existencialistas, en un mundo sin futuro, de lo que se denominó música rock, cuyas manifestaciones artísticas y vitales dieron lugar a toda una cultura underground, que inmediatamente fue engullida -y domesticada- por el Sistema hasta convertirla en la “archicultura pop”, un producto inofensivo que el mercado se encargó de propagar para que fuera consumido de forma homogénea a escala global.

Evidentemente, la música moderna ofrece (muchas) malas y (pocas) buenas obras, puesto que, como en todo, es cuestión de talento. Pero, a veces, emergen figuras que sobresalen por su sensibilidad y virtuosismo, como el guitarrista Pat Metheny, un exponente excepcional de la música moderna. Con raíces jazzisticas, este maestro (en todas sus acepciones) de la guitarra elabora piezas de indudable calidad que escapan de las etiquetas cosificadoras, al fundir jazz y rock para crear un sonido propio, innovador y sugerente. Mi interés por Metheny, nacido en Misuri hace 66 años, comenzó cuando adquirí su disco Offramp (1982), en los años 80 del siglo pasado, en el que aparece la pieza “Are you going with me?” que me dejó impresionado. En todos los conciertos en los que he tenido oportunidad de escucharlo en directo siempre ha tenido que tocar este tema, haciéndonos levitar de emoción. Desde entonces acumulo en mi “fonoteca” los vinilos “Pat Metheny Group” (1978), “As falls Wichita, so falls Wichita falls” (1980), “First Circle” (1989) y la banda sonora que compuso para “The Falcon and the Snowman” (1985), además de los CD “We live here” (1995), “Speaking of now” (2002), “One quiet nighy” (2003) y la selección “Selected recordings 1976-1984” (2004), con grabaciones remasterizadas.

En la actualidad, Pat Metheny aborda otros proyectos que engrandecen su genio artístico. Acaba de publicar dos suites para guitarra, que conforman el álbum “Road to the Sun”, compuestas por él pero grabadas por intérpretes de música clásica, en un afán por unir la secular dicotomía entre la música improvisada y la escrita, constreñida en las partituras. Su intención es que existan músicos capaces de tocar, un día, con una Orquesta Filarmónica y, al siguiente, con una banda de jazz o rock. Músicos que no puedan ser adscritos ni al jazz ni a la música clásica, superando y ampliando ambas categorías. Metheny considera que Chick Corea o Herbie Hancock son ejemplos de tales músicos totales que pueden leer e interpretar música compleja con enorme libertad. Y se ha propuesto demostrarlo, sin que se pierda ese “toque” personal, ese estilo suyo que caracteriza todas sus composiciones. Un motivo más para seguir prestándole atención.

jueves, 31 de diciembre de 2020

Nos espera un mundo nuevo

Nada mejor que aspirar hoy a un nuevo mundo, abierto y de horizontes infinitos, que nace con el deseo de recuperar aquella vieja normalidad de reuniones, abrazos y besos que tanto echamos de menos. Un mundo nuevo de confianza y tranquilidad, de familia, amigos y conocidos con sus rostros radiantes y sin miedo, limpios al sol y al aire, respirando libertad. Por eso, nada mejor que dejar que la música nos haga realidad esta ilusión hasta que se convierta en días de alegría, escuchando un fragmento de la Sinfonía del Nuevo Mundo de Dvorák. Soñar es necesario.



   

viernes, 11 de diciembre de 2020

Introspectivo diciembre

Desde hace más de una década invito a escuchar las melodías al piano que interpreta George Winston en su disco December, que incluyo entre las recomendaciones del mes. Y lo hago por dos motivos: porque el mejor momento para deleitarse con una música que nos contagiará su atmósfera de soledad y aislamiento es este mes, el que da título, precisamente, al disco. Y segundo, porque este año, además, nos vemos obligados a guardar mayor recogimiento que de costumbre, por las restricciones a la movilidad y las reuniones que nos impone la pandemia, lo que nos hace disponer de sobrados momentos de tranquilidad para pensar en las musarañas y hacer introspección de nuestras vidas. Añadiría una tercera razón: la calidad de una música que nos eleva el espíritu por encima de las mezquindades y miserias a las que nos enfrentamos cotidianamente. No hay que ser un melómano para apreciar a un artista y la calidad de su obra cuando nos deleita el oído. Aproveche, pues, este rato y déjese llevar por las suaves notas de un piano, sin ningún otro acompañamiento, hasta ese lugar tan próximo a lo que llamamos felicidad. Su alma se lo agradecerá.    

 


 

jueves, 29 de octubre de 2020

¿Por qué no podemos vivir juntos?

Dime por qué no podemos vivir juntos, Qué importan el color de la piel, las creencias, las ideologías, el dinero o las fronteras si todos desean la paz y compartir la vida, juntos como hermanos. Puede ser una canción, pero también un anhelo.