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jueves, 1 de enero de 2026

Un día singular

Cada primero de enero celebro varias cosas: año nuevo, cumpleaños y aniversario de boda. Una coincidencia de eventos en la misma fecha de los que sólo uno ha sido de mi elección. Los otros dos son meras casualidades del calendario. Con todo, desde que los tres coinciden, me siento afortunado de protagonizar algo que no es común en la gente que conozco. No se trata de nada especial, pero sí de una rareza.  Será por eso que tengo tendencia a conocer y comprender a los “raritos”, a los herejes de cualquier orden, conducta, conocimiento, tradición, moda o creencia establecidos. Me atraen más los heterodoxos que los ortodoxos. Tiendo a pensar que yo también me aparto de la norma, al menos cada primero de año.

Y este año es notoriamente singular. En primer lugar, porque mi mujer se incorpora y me acompaña en la franja de los septuagenarios, aunque yo la supere en tres años. Una diferencia que, a estas alturas, es prácticamente indistinguible, pero que, cuando iniciamos la relación, representaba una provocativa diferencia entre una niña de 14 años y un joven de 17.

Y en segundo lugar, porque desde entonces, con sus malos y buenos momentos, sus estrecheces y sus holguras materiales, con las preocupaciones por los hijos y el alivio de verlos emanciparse y asir las riendas de sus vidas, nuestro matrimonio ha soportado estoicamente los embates de una convivencia, a veces fácil y a veces difícil, que acumula este día cincuenta años de existencia. Es decir, que hoy celebramos las bodas de oro, una meta que no todos pueden lograr en estos tiempos reacios al compromiso y el sacrificio.

Por eso hoy, primer día de 2026, a mis 73 años recién estrenados y en el mes que mi esposa accede a los 70, justo cuando cumplimos la hazaña de las bodas de oro y los hijos nos miran con los ojos brillosos del amor y admiración recíprocos, siento la satisfacción de que la salud nos haya permitido gozar de esta jornada tan singular, valorándola en todo lo que significa: una muestra de entrega duradera y compartida y un triunfo de la familia. Permitidme, pues, que exhiba mi orgullo y mi gratitud.           

jueves, 29 de junio de 2023

Cuatro días

El mes de junio de 2023 será un hito emocional que nunca olvidaré por varias circunstancias, unas buenas y otras malas, que coincidieron y se concentraron en este período concreto de tiempo. De las desagradables, las que dejan una herida que nunca cicatrizará, ya hice un comentario en este blog. Toca ahora exponer las buenas, las que compensan los sinsabores de la existencia porque te insuflan el alma de felicidad. De esa felicidad que se siente al saber que formas parte de una familia que, más allá de las distancias y los problemas que siempre acompañan a cada uno de sus componentes, siempre actúa como centro de gravedad que nos mantiene unidos por la fuerza de los sentimientos.

Durante cuatro días los sentimientos y las emociones estuvieron a flor de piel a causa de una hermana que jamás creí que pudiera venir a visitarnos. Suena pueril, pero cruzar el Atlántico para encontrarse durante muy pocos días -sólo cuatro- con un familiar no es fácil ni asequible, incluso en estos tiempos en que todo aparenta estar al alcance de la mano. Pero lo hizo, movida por esa voluntad de conocer unas raíces que aparecen de vez en cuando en sus recuerdos no como fantasmas, sino como personajes y una realidad que existen allende los mares.

Y aquí vino a conocernos. Porque en la remota España se hallan los rastros de la historia de la vida de su padre, nuestro padre. Mi hermana, fruto del segundo matrimonio de un viudo que regresó a su país, nunca renunció a conocer esta rama española que sigue enraizada en Sevilla en forma de dos hermanos por parte de padre. Y lo que descubrió fue una familia que continúa extendiéndose al futuro con sobrinos y nietos, pero que no deja de girar en torno a un núcleo sólido que jamás olvida sus orígenes familiares y que se siente orgullosa de ello. Y es que, aparte de la belleza paisajística, histórica, monumental y gastronómica de la ciudad y de este país, también halló la fortaleza con que su familia hace piña indestructible y que llena los ojos de lágrimas por la emoción, la alegría y los recuerdos. Fueron sólo cuatro días, pero cuatro días de sentimientos puros y concentrados.

Gracias, hermana, por visitarnos y mostrarnos los lazos transatlánticos de la familia. Gracias, como dice otra hermana, por ayudarnos a completar el puzzle de nuestra familia. Gracias.     

jueves, 28 de enero de 2021

Su primer añito

El último nieto que se incorpora a la familia, el único varón de entre cinco voces que entonan un canto a la vida que nos hace rejuvenecer, cumple su primer año de vida. Y lo hace en medio de las vicisitudes de un año que, si no fuera por él, sería objeto de olvido y reproches. Pero su nacimiento lo convierte en una fecha a celebrar, en motivo de alegría y satisfacción por la maravillosa experiencia de su existencia, que ilumina de esperanzas y anhelos estos momentos tan angustiosos y desconcertantes. La inocencia de su cara, sus enormes y limpios ojos que escrutan con curiosidad cuanto le rodea y la sonrisa siempre dispuesta a las carantoñas y los achuchones lo convierten en el centro de atención de sus padres y también de los familiares que acuden a visitarlo, a darle la bienvenida a nuestro afortunado clan.

Un añito, breve como un suspiro, que sin embargo no le ha sido fácil, pues ha tenido que sortear un ambiente de incertidumbres por esta epidemia que asola el mundo y las dificultades de una intolerancia alimenticia que lo hacen alérgico a una proteína de la leche, la ingesta básica de todo bebé. Pero ningún obstáculo ha podido con su fortaleza por vivir y llenar de júbilo el hogar en el que, durante este primer año, sus padres se desviven por él. El mes de enero está repleto de efemérides familiares, aparte de las fiestas del calendario, pero la que añade con su nacimiento este último nieto es especialmente significativa: es el varoncito con el que iremos a cazar lagartijas al parque en cuanto sus piernas aprendan andar. No es un sentimiento machista, sino de reconciliación con lo que hemos sido, aunque sea un estereotipo: niños traviesos. ¡Felicidades, Albertito!    

miércoles, 27 de enero de 2021

Hermosos 65

El mismo día en que el poeta Antonio Machado cruzaba la frontera camino de un exilio en el que hallaría la muerte, nacía, 20 años más tarde, una paisana suya que hoy celebra unos hermosos 65 años de edad. Esa persona, sevillana y noble como aquel, es la que me ha acompañado toda la vida, ofreciéndome lecciones de generosidad, entrega y amor, sin importar cuán difíciles hayan sido las circunstancias que durante medio siglo hemos compartido. La familia que juntos formamos fue bendecida con unos hijos que le han deparado más alegrías que sobresaltos y que, siendo ya hombres y mujeres adultos, le han hecho rememorar con nostalgia los años de crianza, gracias a unos nietos envidiablemente llenos de vitalidad e inocencia.

Los 65 años que esta mujer carga sobre sus espaldas no le apagan el brillo de sus ojos ni el afán desinteresado por los suyos, por su familia. Tampoco le restan belleza ni la honestidad que siempre la han caracterizado. Ahora comienza una nueva etapa en la que recoge los frutos de su bondad y sacrificios, en la que el descanso de sobra merecido debería calmar su ímpetu y dedicación infatigable como esposa, madre y abuela. Una etapa que aparece justamente cuando todos hemos aprendido a valorar, porque nos los han impedido, que los abrazos, besos y afectos realmente indispensables son los que intercambiamos con los seres más cercanos y queridos, con nuestra familia.

Hoy, pues, es un día que la llenará de orgullo y satisfacción por las muestras de cariño que recibirá de cuantos aprecian su calidad humana y su honestidad personal. Nada en el mundo podrá arrebatarle la emoción que hará que resbalen lágrimas por sus mejillas por el afecto sincero que le mostrarán quienes más le importan, los miembros de su querida familia. Hoy, 27 de enero, celebra unos hermosos 65 años de edad, pletóricos de felicidad, la mujer de mi vida. Nos ha dado tanto que sólo puedo corresponderle con nuestra gratitud y esta declaración de amor. ¡Feliz cumpleaños!