Para poder abordar cualquier asunto de la realidad, para poder comprender lo que sucede y nos sucede, hay que primero nombrarlo, conocer con exactitud su sombre, el término más preciso que lo describe y con el que señalamos su verdadera dimensión. Porque las palabras no son inocentes: designan según la intencionalidad del que las emite. Y lo que pasa en Ceuta, con la llegada masiva e ilegal de miles de inmigrantes, sucede lo mismo. Según las palabras empleadas, nos predisponen a un significante intencionado. Estamos expuestos a subterfugios lingüísticos que intentan que aprehendamos, por la forma de nombrarlos, una determinada interpretación o aspecto manipulado de la realidad. Es lo que nos advierte Isaac Rosa con este artículo que suscribo totalmente. Por eso indico el enlace para verlo y leerlo. Valórenlo ustedes mismos. No tiene desperdicio.
https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nombre-exacto-ceuta_129_13458292.html
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