miércoles, 25 de mayo de 2022
Sevilla a vista de pájaro
jueves, 19 de mayo de 2022
¿Por qué sigo aquí? (y II)
![]() |
| El Correo de Andalucía, 3 junio 1990 |
![]() |
| ABC Sevilla, 7 julio 1973 |
Superada esa etapa de aficiones juveniles y culminados mis
estudios universitarios, tampoco dejé descansar a la máquina de escribir. La
revista científica del órgano profesional en el que estaba obligatoriamente colegiado
acogió los trabajos elaborados, bien en solitario o bien en colaboración con
otros compañeros, a lo largo de mi vida laboral. Adquirí prematuramente
conciencia profesional y social, lo que me empujó a mostrar mi opinión o
experiencia en esos escritos profesionales y en numerosas cartas dirigidas a
los medios de comunicación. Tanto fue así que un amigo de facultad me preguntó
si me dedicaba a mandar cartas al director. Y es que la política, influido sin
duda por herencia paterna, también me ha interesado de forma especial, así como
la lectura infatigable de periódicos y semanarios. Me recuerdo siempre con un
periódico en las manos, desde la época del diario Pueblo, como la de Informaciones
y Diario16, hasta la actualidad de ABC y El País, entre
los de adquisición diaria, y otros de forma aleatoria, como El Correo de
Andalucía, La Vanguardia, etc. También estuve suscrito a revistas
como Triunfo, Cambio16, Scientific American, Tiempo de
Historia, incluyendo a la humorística Por favor, en unos momentos
históricos (finales de la dictadura y nacimiento de la democracia) para el país
y para la formación de mi criterio como ciudadano partícipe de su tiempo. De
ahí mi fecunda actividad epistolar con la prensa.
Sin embargo, mi afición a la escritura no se circunscribió a
estos aspectos técnicos o profesionales. El gusanillo amanuense ha estado
siempre corroyéndome por dentro y no se conformaba con lo expuesto anteriormente.
Durante todos esos años, no he dejado de escribir relatos breves y cuentos que han
ido acumulándose en los cajones de mi mesa o los rumiaba incansablemente en la
mente hasta que los plasmaba en un folio. Son narraciones que reelaboran como
ficción observaciones, recuerdos, experiencias y fantasías que en parte son
propias y en parte inventadas. Unas son muy antiguas y otras, recientes. Pero
todas, o la mayoría de ellas, han sido finalmente recogidas en un libro que, después
de tantos años, acaba de ver la luz mágica de la imprenta. Para mí,
personalmente, significa el culmen de un viejo anhelo, ver cumplido un sueño. Lo
más probable es que el libro sólo atraiga la curiosidad de quienes conozcan mi
obsesión por la escritura y sientan interés de leer lo que escribo, más allá de
lo que expongo en este blog.
domingo, 1 de mayo de 2022
Trabajo y madre
Hoy, y ojalá que siempre, debiéramos en justicia valorar el
trabajo permanente de toda madre por generar una familia, criarla y sacarla
adelante, con esa generosa disposición, sin reservas, a echar una mano cada vez
que sea necesario. En ellas coinciden las circunstancias que hoy conmemoramos: ser
madre y ser trabajadora, sin que puedan desligar una cosa de la otra y sin más
remuneración que el cariño que muchas veces racaneamos. Porque, en estos
tiempos tan egoístas, cuando los hijos recurren a las abuelas como guarderías
que alivian sus ocupaciones y preocupaciones laborales, pensar que las madres
no descansan nunca de trabajar debería llevarnos a reflexionar en, si no a cambiar de actitud,
al menos en ser conscientes de todo lo que se les exige y lo poco que reciben
de gratitud y hasta de afecto.
Y si hoy no nos damos cuenta de ello, al simultanearse ambas
celebraciones, es que somos insensibles y ciegos. Feliz día, madres e incansables trabajadoras.
sábado, 23 de abril de 2022
Cuentos para el Día del Libro
Celebro el Día del Libro de una forma especial... escribiendo. Muy pronto tendré el honor de poder ofrecer a quienes me siguen y leen mi primer libro de ficción. No desesperen porque soy el primero en sentir impaciencia por alumbrar esta obra y someterme a vuestras críticas y comentarios. Con paciencia, todo se andará.
martes, 5 de abril de 2022
¿Por qué sigo aquí?
Por ejemplo: siempre quise emular esa habilidad para componer
una publicación, sobre todo si yo pudiera elaborarla. Al poco se presentó esa oportunidad,
aunque he de confesar que fue de forma artesanal y muy rudimentaria, como resulta
comprensible. Por aquellos años formé un grupo de aficionados a la ufología, es
decir, de supuestos investigadores de los platillos volantes, que enseguida
comenzó a publicar un boletín periódico para facilitar información a los socios
sobre las noticias recibidas y actividades desarrolladas (mera recopilación de noticias
de avistamientos con la que elaborábamos una presunta “casuística ufológica”). Como
podéis imaginar, yo fui el impulsor y encargado de elaborar la publicación. Se
trataba de simples páginas mecanografiadas, a las que se añadía una portada elaborada
con letras adhesivas o transferibles (Decadry) y dibujos con rotuladores. Posteriormente,
conforme crecieron los “recursos técnicos” y la tirada, se recurrió a la
multicopista. No hace falta decir que la edición de aquella publicación como la
calidad de mis escritos denotaban la bisoñez y la falta de medios de su
valedor. Pero fue un aprendizaje muy provechoso.
Porque nunca han dejado de atraerme ni el periodismo ni las
artes gráficas. De hecho, aunque me decanté por una profesión sanitaria,
continué con mis aficiones editoriales y literarias. Con un amigo tan loco como
yo, confeccionamos un libelo anónimo en el hospital donde trabajábamos, en el
que abordábamos, con las armas del humor y la sátira, el trasunto laboral y
humano que existe tras las paredes de unas moles en las que conviven, mañana,
tarde y noche, cientos de trabajadores de toda ralea y condición. Fue una
experiencia excitante, pero tuvimos que dejarlo al tercer número, si queríamos
conservar el puesto.
Algo más tarde, cambié de puesto y me dediqué, como
sanitario con nociones “periodísticas”, a desempeñar un trabajo, ahora sí,
directamente relacionado con mi afición a la edición y la divulgación. Esta vez
me pagaban por divertirme, ya que era el responsable de elaborar folletos
informativos, campañas publicitarias, textos propagandísticos, libros y
revistas divulgativos, colaborar en la organización de congresos, publicar
trabajos, además de atender y relacionarme con los medios de comunicación, para
una institución sanitaria que depende en su funcionamiento de la continua y
directa participación de la población. Fueron años intensos y agotadores, en
los que aprendí muchísimo. Sin embargo, al cabo del tiempo, tuve que volver a
cambiar de destino y regresar al hospital.
Pero no volví de vacío. Tenía una experiencia acumulada que
equivalía a un máster en comunicación. Y lo aproveché para dar cumplida
satisfacción a mi preferencia innata, el periodismo y la escritura. Porque en
ese destino no sólo contribuí a publicar comunicaciones científicas y ganar
premios en congresos, sino que me decidí a cursar la carrera de periodismo de
manera oficial, consiguiendo la licenciatura correspondiente. No voy a negar
que tuve que hincar los codos, pero lo que estudiaba, con sus nombres técnicos
y sus procedimientos específicos, me recordaba felizmente los rudimentos que yo
había explorado a lo largo de mi vida, tanto en tiempos de los ovnis como en los
de la donación de sangre o la aféresis. Y me dieron la seguridad y el valor necesarios
para continuar persiguiendo lo que siempre me ha atraído desde niño: escribir. Es
lo que da sentido a las vicisitudes de mi vida y por lo que sigo aquí… (continuará).











